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22 Junio 2009
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Editoriales -
El Tábano
He podido escuchar esta misma pregunta algunas decenas de veces y las respuestas varían.
En la mayoría de las veces, la respuesta obedece, notoriamente, a la muy particular filia o fobia de quien la emita.
Si uno ve los sondeos telefónicos de Mayavisión o de TeleAzul, también conocida como TeleSur, será casi imposible no caer en una gran confusión, en la primera, no hubo empacho en dar como ganador a Ortega Bernés por algo así como 80% contra un 16% a favor del “gallo” azul, Mario Avila Lizarraga.
En otra de las televisoras ubicadas en San Román, Telesur, hubo más sentido del recato y nos dijeron que ganó su gallo azul 48% por 44% del Purux, y el porcentaje restante repartido entre “todos los demás”.
Circuló una versión de que en TeleAzul cambiaron a cuarto para las doce los números de las opciones para votar por teléfono, y en el PRI afirmaron que este cambio les fue informado con muy breve lapso para poder difundir.
Por lo general, me siento inclinado a no hacer caso de este tipo de dichos, pero con un proceso como este, tan salpicado de suciedad y crispación, considero que tal cosa pudo suceder, pues se han visto engendros de ese calibre.
La verdad es que el tan esperado debate dejo que desear. Cierto que pudimos apreciar el esquema estratégico de Mario Ávila y sus muchas horas de ensayo, también fueron notables las tablas legislativas de Ortega Bernés.
Bajo un particular punto de vista, no dejó de responder al esquema planteado por los estrategas de campaña del candidato panista. No ha faltado la opinión de quienes creen que debió haber sido más contundente, que no fue suficiente. Pero no creo que un debate deba definirse a favor de alguien cuyo único mérito haya sido el de arrojar la mayor cantidad de descalificaciones a su adversario. No basta con tirar solamente.
Brown Gantús, en lo que sería su última aparición como candidato a gobernador antes de anunciar una largamente esperada declinación a favor del PAN, siguió la tónica de lo que ha sido su versión de campaña, mucho ruido y nada más. Creo que inició bien y se perdió desde el tercer bloque de preguntas.
Los demás creo que dieron el toque especial al evento, un Rafael Montero mostrando grandes tablas, con planteamientos interesantes, aunque creo que le faltó enjundia. Manuel Chablé con un discurso estructurado, con cifras y propuestas, aunque creo que pudo haberlo hecho mejor en su oratoria.
Por último, mas no al final, un Rubén Saravia con las propuestas mas atrevidas e innovadoras -como la de la investigación en energías alternativas y demostrando que sabe de lo que está hablando, le faltó oratoria, se dejó ver más al académico que al líder político.
Al final, quedará registrada la fecha como el primer ejercicio de este tipo, entre candidatos a gobernador, celebrado en Campeche.
¿Ganador? Es cuestión de cada quien y no soy partidario de salir con esa jalada de “Ganó el pueblo de Campeche” que me parece un lugar común más, por no decir simplemente que es una expresión que carece de significado alguno.
Lo interesante vendrá aun con los debates sobre este debate que se armará en diferentes medios -incluido TMC Canal 76- cada uno con sus propios tintes y opiniones.
Sin embargo, creo que este primer ejercicio, sumado a los realizados entre candidatos a diputados y alcaldes, nos dejan varias lecciones.
Considero que el formato de todos los debates, sin importar el canal en donde se haya celebrado, nos han demostrado que se limita la posibilidad de interacción entre los candidatos.
Por alguna extraña razón, pareciera que se tiene en muy mal concepto el duelo verbal y de ingenio que presupone un debate. Como consecuencia, hoy hemos visto versiones sanitizadas, esterilizadas y acotadas, como una salsa de habanero ablandada para el gusto gringo.
El exceso de participantes tampoco ayuda mucho, aunque entiendo la justicia de que todos los candidatos estén ahí.
El encuentro, que no debate, celebrado en el 2003 en Televisa muy cercano a la medianoche, y en el que estuvieron los principales candidatos para gobernador, creo que mira en la dirección correcta en cuanto a la dinámica de interacción de los candidatos, faltó un cuestionario con preguntas inteligentes y talento en la conducción.
Entre lo más positivo se encuentra la organización del evento por parte del IEEC, muy bien, así como de la transmisión común para todas las televisoras locales.
Aunque probablemente mis amigos del IEEC me la mienten por esta sugerencia, creo que el órgano electoral es la vía correcta para estos ejercicios.
Mis felicitaciones al Consejo General y al personal de TRC canal 4, una buena transmisión, que todos los canales cableros pudimos difundir por igual. Eso se llama equidad.
Bueno, a Brown Gantús no le gustó, como tampoco le gustaron Cacho y su suplente pero, bueno, es que a Francisco no le ha gustado nada, desde un principio.
-Y PANchito -¡Por Fin!- salió del closet y reconoció públicamente sus preferencias.
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